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El Entorno

Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche

El Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche ocupa el extremo occidental de Sierra Morena, al norte de la provincia de Huelva, y limita con Portugal y las provincias de Sevilla y Badajoz. Comprende 184.000 hectáreas en las que se sitúan total o parcialmente 28 términos municipales, y una población de 40.000 habitantes; constituyendo una de las masas forestales protegidas más extensas de Europa, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

El clima, aunque con rasgos mediterráneos, está muy condicionado por estas características topográficas, provocando una disminución de las temperaturas y un aumento de las precipitaciones respecto al resto de la baja Andalucía confiriéndole unas características naturales que han condicionado la baja ocupación humana de este espacio, muy ligado a la orientación económica de carácter extensivo, y asociado fundamentalmente a la gran propiedad y la conservación del bosque autóctono con el predominio de la encina y el alcornoque.

La vegetación conserva una gran diversidad e interés ecológico asociado a actividades ganaderas y recolectoras seculares, es soporte de una variada fauna y constituye un recurso de interés no exclusivamente forestal, sino además cinegético, pecuario y turístico. La dehesa constituye la manifestación fundamental de los aprovechamientos agroforestales y, junto al castañar, es fundamental en la personalidad física y económica de la Sierra. Constituye además un excelente sistema de explotación de los recursos naturales en el que se favorece el equilibrio ecológico, estando además dotado de un considerable atractivo paisajístico con aprovechamientos múltiples y simultáneos.

Se trata de un paisaje humanizado, alterado por la acción del hombre, que transformó el primitivo bosque mediterráneo mediante aclarados y laboreos agroganaderos. La dehesa es un espacio físico sobre el que se han desarrollado tradicionalmente las más importantes actividades vitales del hombre y la mujer serranos: aprovechamiento de sus frutos (bellotas fundamentalmente), ganadería, corcho, utilización de un terreno que se revela idóneo para la montanera (verdadero valor singular del cerdo ibérico serrano), carboneo y obtención de picón, leña, siembras de cereal, etc.

Los bosques de castaños son otro de los elementos característicos desde el punto de vista paisajístico, con 5.000 hectáreas en el corazón del Parque como mejor ejemplo. Su percepción está marcada por el ritmo estacional del ciclo vegetativo de estas plantas, de su calendario fenológico. Es el paisaje emblemático que marca y define a la comarca.

Aracena

HISTORIA

Aracena rastrea sus orígenes en una villa romana, que se debió asentar en las cercanías de la ciudad actual, allá por el siglo III d. C. No posee indicios de población visigoda, así que no hay constancia de haber estado habitada hasta los inicios del siglo X. Fue entonces un asentamiento andalusí, con una fortaleza que sería arrasada por las revueltas beréberes del siglo XI.

Su pertenencia a los reinos de Castilla y León, no se produce hasta la primera mitad del siglo XIII. Fue conquistada por Alfonso X El Sabio y en distintos momentos anduvo en manos portuguesas o castellanas. De esos momentos, alrededor de 1230, es originario el Castillo que corona el pueblo. Corresponde al siglo XIII la leyenda de los templarios, caballeros de la mítica y valerosa orden del Temple, que extendía su poder y las brumas de su historia por toda Europa. Durante el final del medioevo, la población depende de Sevilla, aunque en la comarca de la Sierra de Aracena, es ésta la que impone su dominio y mayor influencia. Ya en los tiempos de la conquista y la colonización de América, fue la tierra que surtía de madera de roble a los astilleros y de carnes y salazones a los emprendedores que buscaban los perniles (jamones) de Aracena, como publicarían Baltasar de Alcázar y Lope de Vega.

La Edad moderna configuró una Aracena que es el origen de la que actualmente se traza en su figura. Desde la ladera del castillo, la población conquistó el valle y dejó en él los edificios que ahora la realzan: el Cabildo Viejo, la Iglesia de la Asunción, las Iglesias mudéjares de Santa Catalina (asentada sobre una antigua sinagoga judía), la de San Pedro, Santo Domingo, Santa Lucía, San Roque, la de San Jerónimo… A finales del siglo XVI, gozó del beneficio de la cultura que el humanista Benito Arias Montano, confesor y asesor de Felipe II y bibliotecario del Escorial, le concedió con su presencia y su influencia.

Durante el siglo XVII y XVIII continuó creciendo expandiendo su caserío hacia los puntos estelares que marcaban las iglesias. Se construyeron el Convento de Jesús María y el del Carmen y el centro del pueblo fue alejándose de su origen en el castillo.

A finales del siglo XIX y principios del XX alcanzó los momentos cumbre de su expansión y se vio fortalecida por la explotación de la Gruta de las Maravillas (primera cueva turística abierta en España, en 1914) y por la obra arquitectónica de Aníbal González, autor también de la plaza de España de Sevilla, con el mecenazgo del Marqués de Aracena. A finales del siglo XX, convertida en una ciudad moderna, con potencia de futuro y capaz de conservar tradiciones únicas en la zona, se desarrolla hacia sus costados formando la silueta que aún hoy sigue creciendo con confianza en sus posibilidades, con deseos de ser una Aracena de todos y para todos.

MONUMENTOS

El principal monumento con el que cuenta Aracena no fue construido por el hombre, sino por el trabajo paciente del agua y las rocas calizas que acoge el cerro del Castillo. Allí descansa la Gruta de las Maravillas, el embajador por excelencia de Aracena.

La Gruta de las Maravillas está situada en pleno casco urbano de Aracena, en su popular de San Pedro. Se trata de una cavidad de desarrollo predominantemente horizontal, si bien en ella se pueden distinguir 3 niveles de galerías superpuestos con una longitud total conocida del complejo subterráneo es de 2.130 metros.

La visita guiada por esta inmensa cavidad de origen cárstico le permitirá conocer doce salas y varios lagos en los que comprobará el resultado del trabajo silencioso del agua, que ha moldeado durante siglos la dura roca para dar lugar a formas singulares. Abierta al público desde 1914, en ella se puede disfrutar de un viaje por salas como la de los Mantones de Manila, la de las Conchas, El Volcán o la Cristalería de Dios, espacios de una frágil belleza.

Ya sobre la superficie, la Torre almohade del Castillo es un vestigio de la dominación musulmana de la población durante el siglo XIII, así como la Fuente de la Zulema. La Fortaleza militar del Castillo que guarda en su interior la tradición de la Orden del Temple, queda como legado del siglo XIV en que se iniciaría la construcción de la Iglesia de Nuestra Señora del Mayor Dolor, edificio gótico que corona el cerro del Castillo.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVII) es un templo parroquial de considerables dimensiones (quizá el mayor de la actual provincia de Huelva), en cuya construcción intervino el arquitecto Hernán Ruiz II. Es una construcción sobria e impresionante como edificio herreriano renacentista. Hay también cuatro conventos de los siglos XVI y XVII, dos ocupados por la orden Carmelita: Iglesia del Carmen y Santa Catalina, y otros dos por los Dominicos: Santo Domingo y Jesús María.

Una sucesión de ermitas mudéjares que marcan las salidas del pueblo completan el elenco de edificaciones religiosas de Aracena: Santa Lucía, San Roque, San Jerónimo, San Pedro y San Ginés.

La arquitectura civil dejó también numerosos monumentos en la ciudad de Aracena, como el Cabildo Viejo de la Plaza Alta, edificio contemporáneo de la Iglesia de la Asunción, también construido por Hernán Ruiz II en el siglo XVI; los restos de edificios señoriales del Renacimiento como el Palacio del Obispo Moya, y las construcciones de principios del siglo XX del arquitecto Aníbal González, tales como el Pórtico de entrada en la Gruta de Las Maravillas, Los Lavaderos de San Pedro, el Casino Arias Montano, el cortijo del Monte San Miguel y los Chalets de Aracenilla, junto con el Edificio Rojo del Ayuntamiento de Santa Catalina.

El nuevo milenio ha dotado a Aracena de nuevos edificios de renombre e importancia para la vida de sus vecinos y de toda la comarca serrana, como el Teatro Sierra de Aracena, inaugurado a finales de 2003, o el Museo del Jamón (Centro de Interpretación del Cerdo Ibérico) ( 2005), en el que se realiza un recorrido por la cultura popular y el proceso de elaboración del preciado producto gastronómico, que tiene en la Sierra de Aracena su cuna original.

Otros elementos arquitectónicos de interés en Aracena son el trazado popular de su caserío y su callejero. Es un verdadero placer pasear por las calles antiguas de Aracena, en que las manos de los antiguos alarifes y el sentido común de sus moradores han construido, pulido por el paso del tiempo, una trama urbana de carácter popular, con contrastes y soluciones constructivas muy adecuadas a al terreno y al clima de la Sierra. Las plazas públicas, las fuentes, los recovecos de su entramado, recogen el encanto y ofrecen la oportunidad de relaciones que el Sur siempre otorgó a las gentes. Gentes que habitan la calle y hacen de ella su casa, acogedora y entrañable.

Gruta de las Maravillas

GASTRONOMÍA

En general todos los productos del cerdo, desde las piezas curadas (jamones, paletillas, cañas de lomo, chorizos, salchichones, morcillas, morcones..) hasta las carnes frescas que se preparan de muy diversas maneras. Las setas han tomado una gran relevancia en la gastronomía serrana, consumiéndose durante todo el año y con una extensa variedad de especies y de preparación.

Otros productos típicos de la zona son los quesos de cabra en sus diferentes modalidades (fresco, curado, en aceite, torta…), elaborados con las antiguas recetas de los cabreros, las castañas, que se acompañan a los platos típicos en forma de potajes, de salsas o de postre (marrón glasé, en almíbar…). Pero si hablamos de postres no podemos dejar a un lado la histórica repostería de Aracena, con dulces finos, mazapanes, pestiños, piñonates, membrillo, orejones, poleás, roscos…

El mosto en los meses de noviembre y diciembre, los tostones de castaña en la candela, el aguardiente de guindas y algunos licores de setas completan una gastronomía en la que el medio natural que rodea a Aracena es el auténtico protagonista.

FIESTAS

ENERO. Cabalgata de Reyes. Representación de escenas bíblicas junto a los tres Reyes por vecinos de la localidad.

FEBRERO. Carnaval. Concurso de agrupaciones y pasacalles durante dos fines de semanas consecutivos. Quema de la Cebolla, símbolo popular de la localidad.

MARZO. Abril. Semana Santa. Procesiones por las calles históricas de Aracena con seis hermandades que realizan sus estaciones de penitencia, algunas de ellas con cinco siglos de historia. Gran tradición y vistosidad de las imágenes que desfilan.

JUNIO. (Segundo domingo). Romería de la Divina Pastora. Aracena se traslada a pie al paraje de Las Granadillas para vivir una jornada de convivencia romera en plena dehesa serrana.

JULIO. Velás populares en los barrios de San Pedro y Santa Lucía.

AGOSTO. Feria y Fiestas Mayores. Muestra de Música Antigua ‘Castillo de Aracena’. Ciclo de conciertos de obligada visita para los amantes de este género musical.

SEPTIEMBRE. Romería de la Reina de los Ángeles. Aracena peregrina hasta la Peña de Arias Montano para participar en la celebración romera de la Sierra por excelencia.

OCTUBRE. Campanilleros. Durante la madrugada de los domingos de octubre, el coro de campanilleros recorre las calles de Aracena y entona sus coplas históricas para avisar de la celebración del Rosario de la Aurora. Feria del Jamón y del Cerdo Ibérico. (Segundo y Tercer fin de semana de octubre). Punto de encuentro para los amantes del genuino jamón ibérico, que tienen estos días un espacio para disfrutar de la cultura del ibérico en la Sierra.

NOVIEMBRE. Jornadas Micológicas. Organizadas por la Sociedad Micológica Amanita, esta cita de homenaje a las setas permite conocer la riqueza que atesora el suelo del Parque Natural de Aracena. Salidas al campo y gastronomía a base de setas son algunos de sus reclamos.

DICIEMBRE. Mercado del Queso Artesano. La tradición quesera de Aracena ha dado lugar a esta cita, en la que el queso realizado con las antiguas recetas de los cabreros hace las delicias de todos sus visitantes. | 7 de diciembre.- Rehiletes. Celebración popular aracenense en la que las hojas de castaño, el fuego y los niños son los protagonista. En la víspera de ‘La Pura’ las plazas de Aracena acogen inmensas fogatas en las que se queman los rehiletes, artilugios vegetales hechos con hojas de castaño pinchadas en una vara de olivo.

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